Un villano con cara de inocente

Se podría pensar que el masticar chicle beneficia en algunas cosas, como en mitigar el estrés, refrescar el aliento, reducir la acidez de la boca o “engañar al estómago” para no comer entre comidas.

Sin embargo existen múltiples complicaciones en el organismo y en el medio ambiente a causa del consumo de chicle, ya que por lo general la persona que lo mastica, lo hace con frecuencia y no lee los ingredientes que contienen.

En primer instancia, está el daño bucal, ya que el consumo de azúcar causa caries dental, e incluso los chicles que no la contienen, llevan saborizantes y conservadores ácidos que causan desgaste dental, descalcificando las piezas hasta con el tiempo pulverizarlas.

El consumo de chicles es aún más peligroso es en las personas que tienen restauraciones dentales de amalgama o resina en sus dientes, puesto que cada vez que mastican, el vapor de mercurio es liberado y rápidamente encuentra su camino en el torrente sanguíneo, lo que provoca procesos oxidativos en sus tejidos, ademas de que con cada masticada, las restauraciones que están hechas para soportar la fuerza de compresión de los alimentos son sometidas a tracción, lo que puede producir fractura y desajuste de ellas, perdiendo su función primordial: proteger los dientes del acumulamiento de alimento.

Asimismo, la mayoría de los chicles contienen endulzantes artificiales que son potencialmente peligrosos, como el aspartame, el cual se metaboliza dentro del cuerpo tanto en alcohol de madera, como formaldehído –agente cancerígeno utilizado para embalsamar que no se elimina del cuerpo a través del sistema de filtración normal llevado a cabo por el hígado y los riñones.

Muchas personas cometen el error de usarlo para “refrescar el aliento” sin darse cuenta que en el proceso provocan en su boca reacciones químicas que entorpecen la salivación normal y generan mayor halitosis.

El ciclo es interminable : Mal olor-Chicle- Resequedad bucal=Halitosis cronica…

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También, el consumo de estos endulzantes artificiales puede ocasionar el aumento de peso al estimular el apetito de comida chatarra, eleva el antojo de carbohidratos y el almacenamiento de grasa; por otro lado, algunos chicles sin azúcar contienen sorbitol, el cuál si se excede el consumo en más de cinco gramos por día, puede causar un efecto laxante.

Otra consecuencia es que se puede desencadenar Trastornos de Disfuncion de la Articulación Temporomandibular, lo que significa un desequilibrio en el músculos de la mandíbula, al masticar más de un lado que del otro, lo que puede conllevar dolores de cabeza, de oído y de muelas.

Además, cuando se utiliza el chicle se envían señales físicas al cuerpo de que está a punto de recibir comida, por lo que las enzimas y los ácidos que se activan al masticar son liberados, pero sin los alimentos que tiene el objetivo de digerir; esto puede causar hinchazón abdominal, producción excesiva de ácido estomacal, úlceras y podría comprometer su capacidad de producir suficientes secreciones digestivas cuando realmente se consumen alimentos.

Masticar chicle puede ocasionar un exceso de aire en el estómago; lo que implica flatulencias y malestar en general.

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Por todas estas situaciones, lo ideal es dejar este mal hábito, puesto que aparte de las consecuencias descritas, en muchas ocasiones el masticar chicle se considera una falta de educación, además de que un chicle masticado y arrojado en la vía pública, representa un foco de infección y un riesgo para la salud de los demás habitantes, ya que puede albergar hasta 10 mil bacterias, algunas que se esparcen en el aire, como la salmonelosis y estafilococo, entre otras.

Un trozo de chicle masticado se convierte por acción del oxígeno, en un material súper duro que luego empieza a resquebrajarse hasta desaparecer. El chicle es una mezcla de gomas de resinas.

Base de Chicle:
En realidad es un misterio sobre lo que está hecha esta “base de chicle,” pero los investigadores encontraron que por lo general es una mezcla de elastómeros, resinas, plastificantes y rellenos. La mayoría de los fabricantes no dan más información que esta. Después de todo, por qué le tendrían que decir que está masticando cera de parafina derivada del petróleo, acetato de polivinilo (pegamento para madera) y talco, que están relacionados con el cáncer.

Los chicles no están en la categoría de Biodegradables y tal vez no es un gran impacto que causen al medio ambiente en un corto plazo.

Cada vez que usted tira un chicle en la calle las autoridades locales tienen que invertir recursos económicos para retirarlo y más todavía cuando el daño ocurre en pisos de cantera, pero independientemente de esto los chicles representan un grave peligro para para las aves, pero lamentablemente esta acción se produce decenas de miles de veces todos los días.

Quienes arrojan gomas de mascar al suelo en calles, jardines o en el campo están poniendo en riesgo la vida de las aves y demás seres vivos porque de estas golosinas les atrae su aroma dulce (sobre todo aquellas que contienen jarabe en su interior) y porque los confunden con pedacitos de pan o semillas que cuando tratan de ingerirlas se les pegan en su pico, en las patas, ocasionando que mueran sofocadas.

En las Unidad del Angel contamos con personal especializado que puede orientarte en la forma correcta del cepillado de dientes para evitar caries; uso y elaboración de férulas de descarga personalizadas para liberar el estrés diario, entre muchas otras recomendaciones para mantener un estado de salud adecuado.

Ahora lo sabes ! Por favor no mastiques chicle, ayúdanos a cuidar de TU salud y la de los seres vivos que te rodean.