Usar brackets no es una cosa sencilla, es muy incómodo, molesto, limitante y doloroso sin embargo, el resultado no tiene precio y sinceramente no te arrepentirás jamás de haberlos aguantado, además te enseñan muchas cosas de la vida.

Lee este post para que veas :

Los brackets te enseñaron…

A darte cuenta de cuánta tolerancia tienes al dolor.

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Ahora sabes lo fuerte que puedes ser ante los dolores de cabeza, heridas en la boca, a prensar el labio con los metales y a que los dedos queden atorados en ellos también. Ahora sanas más rápido y te quejas menos.

A ser paciente.

En el mejor de los casos un tratamiento dura un año. Aprendes que ser demasiado paciente para no arrancarlos y mandar todo al diablo tiene la dulce recompensa de una sonrisa perfecta que todos elogian. Ahora eres más paciente con cosas más vanales.

Ahora sabes para cuántas cosas sirven las ligas.

Jamás imaginaste que algún día fueras a tener tantas ligas y aditamentos en la boca, empezando por las que van alrededor de los brackets y también las que jalan tus dientes.

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El sabor a plástico simplemente ya no te molesta y eres el/la expert@ a la que acuden todos tus amigos por consejos de look y combinaciones de “liguitas”

Ya no le temes a los dentistas.

La mayoría de las personas le temen a los dentistas, pero cuando pasas tanto tiempo con uno te acostumbras a todo. Además al ver el resultado final lo amas con locura.

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Aprendes a ser más creativo desde entonces.

Cuando un alambre se te clava constantemente en el cachete o en los labios, debes ponerte creativo para evitarlo. Así que le das un nuevo uso a las cosas como el chicle, algodón, las pinzas de depilar (para tratar de doblar el alambre), etc.

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Hoy valoras más tu sonrisa y la salud dental.

La gente que ha usado brackets generalmente cuida sus dientes mucho más, pues sabe el suplicio que fue lograr tener una hermosa dentadura y a lo largo del tratamiento se vuelve experto en higiene y consejos de salud dental .

Te conviertes en experto del hilo dental.

Cepillarte los dientes entre tanto metal es complicadísimo, todo se te queda atorado entre los dientes pero aún así te vuelves una experto en higiene. Hoy que ya no los tienes, no sabes cómo lograste hacerlo pero sabes que fue gracias al hilo dental y al cepillo interproximal .

Valoras las manzanas y la comida dura.

Cuando tienes brackets es muy complicado morder una manzana, un elote o cacahuates. Esto se debe a que te duele todo y además los brackets no te dejan morder cosas duras, así que terminas extrañando tanto este tipo de comidas, que hoy las valoras muchísimo.

Aprendes a hablar con mil cosas en la boca.

Tu boca desarrolla superpoderes, pues aprendes a hablar con miles de ligas en la boca o con un protector de plástico que te cubre todos los dientes y que evita que pronuncies la “r”.

Aprendiste a besar mejor que nadie.

Tienes que ingeniártelas para besar sin abrirle los labios a tu pareja con tanto alambrerío.

Estamos seguros de que ahora besas mejor que nunca.

Como puedes darte cuenta tener tratamiento de bracket implica muchos sacrificios pero la recompensa de una sonrisa sana y perfecta no solo vale la pena, sino que te vuelve una mejor persona, casi como adquirir un “superpoder” .

Comparte este blog con tus amigos que llevan bracket para que sepan todos los beneficios de “sufrir” juntos y adquirir el superpoder de una Sonrisa Perfecta.